Profecías, cruzadas y visiones del fin de los tiempos en un fascinante viaje musical hacia la Jerusalén medieval. Inspirado en la figura mística de Joaquín de Fiore, InTactvs revive el imaginario espiritual de las cruzadas a través de cantos de peregrinos, canciones de trovadores y grandes obras medievales llenas de fervor, misterio y belleza.
Joaquín de Fiore. La edad del espíritu en los caminos de Jerusalén / InTactvs
Catedral de Cuenca (Cuenca)
12 de agosto - 21:00 horas
12 de agosto - 21:00 horas
Miércoles 12 de agosto de 2026
A las 21:00 horas
Entrada general: 25€
Joaquín de Fiore. La edad del espíritu en los caminos de Jerusalén InTactvs
Simona Gatto: voz, percusión
Efrén López: guiterna, laúd, zanfona, arpa gótica, salterio, percusión, voz
Miriam Encinas: viella, flautas, nyckelharpa, percusión, salterio, voz
Joaquín de Fiore (ca. 1130–1202), abad calabrés y místico visionario, vivió en una época marcada por las cruzadas y mantuvo importantes relaciones con algunos de sus protagonistas.
Nacido en Celico, en el ducado de Calabria, en su juventud fue funcionario administrativo en la corte normanda de Palermo. A raíz de una crisis espiritual, “abandonó al monarca normando para servir al Rey de Reyes” y emprendió una peregrinación a Tierra Santa —probablemente en los años de la Segunda Cruzada (1147- 1150)— que supuso para él un punto de inflexión hacia la vida monástica y la exégesis apocalíptica.
Una Vita atribuida a Luca Campano lo recuerda como “abad Joaquín, dotado de espíritu profético”, fórmula que Dante retomará en el Paraíso XII, 140-141. El contacto directo con la geografía sagrada de Palestina se traduce en una lectura histórica de las Escrituras fundada en la “concordia entre el Vetus y el Novum Testamentum” y en una división ternaria de la historia (edad del Padre, del Hijo y del Espíritu), con fuertes expectativas puestas en una reforma próxima de la Iglesia.
En el plano político, Joaquín mantuvo relaciones directas con el poder cruzado e imperial: en 1184 se reune en la abadía cisterciense de Casamari con el papa Lucio III, quien pocos años después convoca la Tercera Cruzada (1189-1192) en respuesta a los llamamientos de Balduino IV de Jerusalén. En 1191 regresa a Palermo para tratar con el rey normando Tancredo la fundación del monasterio Locum Floris en la Sila. En marzo del mismo año, en Mesina, es convocado por Ricardo I Corazón de León de Inglaterra —a punto de zarpar hacia la Tercera Cruzada— para responder a cuestiones sobre el Apocalipsis, el Anticristo y el propio desenlace de la expedición a Tierra Santa; el cronista Roger de Howden cuenta que el rey y su séquito escucharon al abad “con gran deleite”.
En 1194 el emperador Enrique VI de Suabia, hijo de Federico Barbarroja y padre de Federico II, le concede privilegios y posesiones en Calabria, como haría también su hijo en 1200. Enrique apreciaba el papel de “no intervención” de Joaquín en la política eclesiástica: predicaba la aceptación evangélica de los sufrimientos infligidos por los perseguidores y fue inspirador del
diálogo y la conciliación en las controversias, como se desprende de su actitud pacificadora hacia el islam. La tradición joaquinita circulará durante largo tiempo en el ámbito suabo, donde Federico II será leído alternativamente, a través del prisma de las profecías del abad, como un nuevo David o como figura anticrística.
El propio Joaquín no se presenta como “profeta”, sino como exegeta inspirado: la imagen que emerge es la de un monje que vive dentro del sistema eclesial, pero que lee las cruzadas, los
emperadores, el ascenso y el declive de las dinastías como signos de una historia sagrada en movimiento hacia la edad del Espíritu.
Programa:
Chevalier, mult estes guariz - Anon. (ca. 1146)
Pax in nomine Domini - Marcabru (ca. 1130.1150)
Emperaire per mi mezeis - Marcabru
Ahi! Amours, con dure departie - Conon de Béthune (1150-1219)
Chanterai por mon corage - Guiot de Dijon (ca. 1215.1225)
Ja nus hons pris - Ricardo I de Inglaterra (1157-1199)
L’amours dont sui espris - Blondel de Nesle (1155-1202)
Palästinalied - Walther von der Vogelweide (1170-1230)
O Maria, stella maris (conductus) - Anon. (ca.1200)
Viderunt omnes - Pérotin (1160-1230)
Ave maris stella (himno) - Anon.